miércoles 16 de julio de 2008

Una despedida, para empezar...

Minuto 72, último clásico del fútbol peruano, por lo menos para él. Alianza y la U empataban 1-1, pero esto no importaba, él se despedía de Matute, el se iba en medio de palmas, pero guardaba en la retina del espectador, una nostalgia por aquello que pudo ser y que hasta el momento sólo fueron chispazos, destellos de ilusión para una afición sedienta de cracks e ídolos.

De aquel muchacho endiablado que ugaba y corría en Lurín, o de aquel ue fue figura en el Mundial de su categoría, poco quedaba. Otra vez la gente que rodea el fútbol peruano pudo más que las metas y sueños de un muchacho de 18 años, que gracias a Dios ya se fue y no esta más acá en medio de los Jayo, Saenz y un sin fin de personalidades de nuestro fútbol.

Reimond se fue a Holanda, siguiendo los pasos de Jeffersón Farfán, su amigo. Ojalá le vaya tan bien como a la "foquita" es lo que todos esperamos por acá. Se va a un club serio, en el cual ya firmó los primeros autógrafos (ver foto) y donde eseremos crezca en el plano futbolístico y como persona, que al final es lo más importante.
La picardía que mostró en una cancha de juego, tiene que mostrarla en Europa. Ahora tiene que olvidarse d si lo patean, de si Magaly o si es estrella o no. Allá es un obrero más en el club y eso tiene que tenerlo en claro, tiene que pisar tierra y empezar a comportarse como el crack que quiere ser, porque Reimond aún no lo eres.

Desde acá la mayor de las suertes en tierras europeas, y si quieres un consejo, pues no vuelvas hasta el momento de tu retiro. No rerese hasta que digas "señores hoy regresé al Perú por mi selección, o seññores hoy me retiro del fútbol en Alianza, por que ya es hora de ir a descansar".

Como diría cualquier entrenador, sal al campo, has lo que sabes y diviertete. Que el fútbol dura poco Reimond, pero la sensación de alegría que te brinda, es para toda la vida.